El reloj marcaba las 9:47 de la noche y yo estaba sentada en el escalón de la entrada, abrazándome las rodillas, viendo cómo el taxi se llevaba a mis padres por la calle empedrada de Coyoacán. Era…
El reloj marcaba las 9:47 de la noche y yo estaba sentada en el escalón de la entrada de mi casa, abrazándome las rodillas, viendo cómo el taxi se llevaba a mis padres por la calle empedrada de Coyoacán. Mi madre iba llorando en el asiento trasero, secándose las lágrimas con ese pañuelo bordado que … Read more